¿Podemos ayudar a nuestros hijos e hijas a aprender a leer?

¡Sí! Podemos ayudarles a aprender a leer y no solamente eso, sino que además puede estar buenísimo. Una de la primeras cosas que podemos hacer es leer libros en voz alta ya que, según muestran muchas investigaciones, en ese papel de “mediar” entre el libro y el niño o niña se pueden transmitir diferentes emociones.  Mientras más entusiasmo demuestra quien lee, probablemente mayor sea el disfrute por el libro. 

Hay algo ante lo cual es bueno estar alerta: muchas veces se pretende empezar y terminar una historia del modo adulto, es decir, sin pausas, leerlo de corrido o apurado, y lo cierto es que en la lectura con chicos y chicas es muy necesario prestar atención a los tiempos del lector/a y poder parar a tiempo, volver sobre lo leído e incluso si es necesario hacer una pausa y conversar. 

Algunas ideas para leer con chicos y chicas:

  • Mientras se lee, marcar con el dedo debajo de las palabras para ir mostrando que es ahí donde están las letras. (Este recurso se puede utilizar desde que son muy chiquitos hasta cuando están aprendiendo a leer autónomamente)
  • Cambiar las voces y hacer sonidos de animales y ambiente muchas veces puede dar un plus en la lectura.
  • Detenerse a mirar las imágenes en detalle, permitir ese tiempo de interpretación sobre el vínculo entre las ilustraciones y el relato.
  • Muchas veces los libros tienen frases que se repiten, una estructura recurrente y frente a eso los chicos y chicas pueden anticipar qué viene (por ejemplo, completar las frases juntos es una gran opción.) 
  • Seguir leyendo después de leer: muchas veces fuera de la lectura pueden aparecer hechos o situaciones que estaban relatadas en algún cuento, o viceversa. El vínculo entre esas historias y la vida cotidiana puede ser un buen gancho para seguir leyendo.
  • Es posible que el pequeño o la pequeña lectora quiera hacer una pregunta: es importante poder escuchar, frenar la lectura y responder. También se puede hacer un pacto de “no interrupción” en la medida en que son más grandes y pueden recordar la pregunta para hacerla luego.
  • Seguir leyendo aún cuando leen solos y solas. La lectura en voz alta es un regalo maravilloso. 

Otro punto interesante a tener en cuenta es que, además de leerles, es muy importante en la medida en la que comienzan a leer autónomamente, escuchar su propia voz. Proponernos escucharlo con atención plena sobre lo que nos están contando es un gran estrategia para ayudar en la confianza en su capacidad de lectura.

Tip: Se puede combinar leer una página o un capítulo cada uno, un día cada integrante de la familia, etc.

Notas importantes:

Es importante no corregir la dicción de las palabras en el medio de la lectura del relato. Recordar que en ese momento lo importante es el hilo de la historia y ese es el sentido de poder escuchar lo que están contando. 

Frenar a tiempo también forma parte del disfrute, si el lector/a está cansado hay que permitir parar y ver cuándo continuar sin problemas. 

Leer es una destreza importante que los niños y niñas deben aprender, de esto no hay dudas, pero es importante saber que la mayoría de los chicos y las chicas aprenden a leer sin mayores problemas. Sin embargo, presionar a un niño/a para que lea antes de que esté listo/a puede hacer que aprender a leer se vuelva una frustración.

Leer en familia, jugar con los libros, proponer diferentes situaciones y contextos para leer es una gran manera de acompañar este proceso (cuando digo contextos me refiero a leer una historia, o los ingredientes de una receta o un mensaje de texto que alguien nos envío y no podemos ver en ese momento, todos estos son contextos de lectura).

Consejos sobre la lectura 

  • Destiná tiempo todos los días para leer juntos. A muchos niños y niñas les gusta que les lean historias a la hora de dormir, pero no es el único momento. En casa funciona muy bien por ejemplo, leer en el desayuno.
  • Dejar libros a mano, en diferentes ambientes de la casa. Meter un libro en la mochila cuando estamos por salir, buscar lugares agradables para pasar un buen rato leyendo (almohadones, mantitas, alfombras, sillitas, todo eso puede transformarse en un rincón hermoso para pasar un gran momento).
  • Leer muchas veces libros que se disfruten. ¡Permitir la repetición de ese libro que se transformó en favorito forma parte de esto!
  • No insistir en convertir todos los momentos de lectura en momentos de “enseñanza de alguna cosa” (colores, números, letras, países, etc). Dejar de lado el espíritu pedagógico y entregarse al disfrute de la conexión es mucho más placentero para toda la familia. 

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