Manos de viento. Un viaje a la cueva de las manos

por Carla Actis Caporale

Hace miles y miles de años padres y ancianas, niñas y niños dejaron sus huellas en las paredes de roca de una cueva patagónica. No sabemos sus nombres, pero si escuchamos con atención, oiremos las historias de aquellos tiempos que el viento nos susurra.

Susurros en el viento

En el mapa de lectura de junio comentábamos, a propósito de Esa cuchara, que en ocasiones los objetos no son solamente aquello que creemos que son sino que las miradas de las personas los transforman. Entonces una cuchara puede ser un instrumento, un recuerdo o una herramienta de jardinería.

Esta idea de que los objetos no tienen una realidad unívoca sino que se redefinen al ser atravesados por una mirada habita Manos de viento en por lo menos dos sentidos. Por un lado, en el modo de ver la roca de los habitantes prehistóricos de las cuevas. En la escena de caza en el cañadón en espejo, cuya foto podemos ver en el interior de la solapa de contratapa, se ven guanacos corriendo hacia uno y otro lado de un cañadón. Esa falla no fue dibujada sino que está representada por una grieta en la roca de la cueva. La mirada del o los artistas prehistóricos convirtió, sin intervenirlo, un mero accidente de la piedra en cañadón. Podríamos leer, en este acto simbólico primigenio, el origen de la metáfora, ese procedimiento por el cual se traslada el sentido de un objeto a otro con fines estéticos.

Pero hay también un profundo acto poético en el gesto que propone el autor del libro de “escuchar el viento”. Istvansch observa con mirada sensible aquello que las pinturas rupestres tienen para contar. Entonces, allí donde hay un dibujo, nace una historia; donde hay una figura humana, nacen un bailarín y un clan que aprende con él a valorar el arte, y donde hay multiplicidad de manos, nacen dos amigas, una travesura y un misterioso pigmento especial.

¿Qué otras historias laten en estas pinturas? ¿Podemos escucharlas susurrando en el viento?

Rol del lector

A partir de lo que pensamos en el apartado anterior, podemos decir que entre las líneas de este libro está la idea de que un objeto (la textura de una piedra, unas pinturas en una cueva) no es algo acabado sino que se completa con la mirada de un observador o lector. Todo un modo de concebir el arte, tanto en su producción como en su recepción.

Ahora bien, ¿qué pasa entonces con este libro, que también es una creación artística? Para respondernos esta pregunta es interesante volver a la última página. Ahí el texto le habla en segunda persona al lector y lo incluye en las voces que, en el viento, susurran historias “como esta, la de tus manos en este libro”. En un giro inesperado, el libro explicita la materialidad de la escena de lectura: se nombra a sí mismo como libro y reconoce que no es una obra autosuficiente, sino que forma parte de algo mayor: la lectura. Y toda lectura precisa un libro, pero también un lector.

Más aún, ese lector no es pensado únicamente como receptor de la obra sino como productor de nuevas historias. A la manera de los relatos orales, que construyen cadenas interminables de narraciones, estos relatos se cuentan para encender otros.

Así, los lectores de Manos de viento se ven incluidos en una comunidad de lectura y narración milenaria, que comienza 10 000 años atrás y quisiéramos que no terminara nunca.

Para seguir debatiendo

Hace poco publicamos un posteo en el que planteamos la idea polémica de que “leer no sirve para nada”. Se trata, claro, de una afirmación provocadora, que nos mueve a pensar.

Nos parece un ejercicio interesante indagar en este tema a partir de la lectura de la “Historia del primer bailarín”; especialmente a raíz del final del cuento: “Un clan que esa noche descubrió, en aquel primer bailarín, la imprescindible inutilidad de la alegría”. Estas últimas palabras producen cierta incomodidad productiva: ¿“imprescindible inutilidad”? ¿Qué tiene el arte de imprescindible y qué de inútil? ¿Qué de prescindible y qué de útil?

¿Se animan a discutir estos problemas en casa? ¡Nos encantaría seguir el debate con ustedes!

-> MANOS DE VIENTO del genial ilustrador @istvansch , un viaje increíble a Cueva de las Manos, Patrimonio Culltural de la humanidad por Unesco

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